martes, 10 de marzo de 2009

Algunas reflexiones: "Supuesta decadencia del Cristianismo"

Algunas reflexiones sobre la supuesta decadencia del Cristianismo.

Se dice mucho hoy en día que el Cristianismo ha perdido su sitial de suma importancia para el mundo en general y especialmente el pueblo creyente, pienso, que viendo por encima ello sería verdad. Ahora, ¿Porqué?

Se dice por muchos que gran culpa tienen los sacerdotes, así de sencillo, lo cual es una arbitrariedad gratuita. Se dice “los sacerdotes de hoy son pedófilos”, “los sacerdotes de hoy miran a las mujeres”, “los sacerdotes de hoy andan en auto”, “los sacerdotes aquí y los sacerdotes allá”, como si las cosas descritas pudieran unirse en un solo concepto: “que malos los sacerdotes, además de pedófilos, imagina, ¡andan en auto!”.

¿De dónde viene todo esto?, para mí, la respuesta es muy sencilla: de la cultura de la muerte, de la propuesta gramsciana como vía alternativa para imponer el desvalor comunista a la sociedad de forma asolapada. Pero no sólo de ahí, sino también de las doctrinas supuestamente progresistas y humanistas, del falso concepto de derechos humanos, del materialismo, del consumismo, del capitalismo exacerbado, es decir, de toda noción que destruye la dignidad del hombre y que encuentra en el Cristianismo a su principal opositor, la religión verdadera y el camino correcto.

Esta cultura de la muerte, especialista en torcer conceptos, en difundir la demagogia y en esparcir las dudas de la dialéctica, nos quiere hacer caer en una exégesis absurda (literalismo absurdo) de lo que significa ser Cristiano. En tal sentido, la estrategia utilizada es rezar precisamente lo que dicen las escrituras y acusarnos de ser hipócritas e incumplirlas, así, si un sacerdote incumple lo que predica ¿qué queda para el resto?, lo que necesariamente nos hace quedar como inconsecuentes, pechoños, hipócritas, embusteros, etc. y seguimos degradándonos con el vivir nuestra religión a “nuestra manera” como si vivirla como corresponde diera vergüenza.

El discurso emplea el siguiente silogismo, figura que sin embargo pasa absolutamente desapercibida. Cuando se acusa a un sacerdote u otro Cristiano, achacándole al fin y al cabo conductas humanas (naturales o enfermizas) implica forzosamente reconocer que el resto no presentan tachas, ahora bien, como ello no es así y el resto en su medida también peca, el resultado es que comprueban, fraudulentamente, su punto de vista: que los Cristianos somos inconsecuentes y un mal social.

Sin embargo, para nosotros los creyentes, la respuesta ha venido siendo dada durante estas semanas, una respuesta asombrosa. El hombre es pecador, su naturaleza le lleva a pecar y si fuera sólo por eso, Dios, definición de Justicia, debería condenarnos a la muerte, sin embargo, también es definición de Misericordia, por lo que si le pedimos perdón de corazón, El nos absolverá. Conocida es la frase “Dios odia el pecado, pero ama al pecador”.

En consecuencia poco deben importarnos las "críticas personales" que nos hagan de ser inconsecuentes mientras tengamos plena noción de lo mal hecho y no sólo nos arrepintamos sino intentemos reparar el daño causado, ya que no es una condición exclusiva del Cristiano la de pecar, sino que de todo hombre, eso si, y aunque no le guste al resto, hay algo que nos eleva en dignidad: cumplir el mandamiento de no caer en el rencor y mirar la vida positivamente, llegando a perdonar a nuestros enemigos: "amar al prójimo". Lo que si debe importarnos es cuidar el prestigio de nuestra Iglesia, sabiendo que la Iglesia la hacemos todos.

Dios nos muestra el camino para ser Santos en la tierra, pero nos da la libertad, asumiendo luego las consecuencias, de obrar como queramos. Así las cosas, no hay que caer en el juego que nos quiere destruir desde adentro, no hay que permitirle a los infiltrados que hagan temblar con sus mentiras hipócritas los cimientos de nuestra tradición Cristiano Occidental.

Ojala participen o encuentren, como millones de jóvenes en nuestro país, algún movimiento que les represente en su espiritualidad.

Tomás Díaz H.
Presidente JMuna

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que más me carga de todo esto es que todas las acusaciones son contra los católicos, acaso no hay evangélicos, budistas, islamistas, ateos... que se mandan las medias embarradas!!
Al final todos somos personas y por eso cometemos errores.

Tienes razón, hay un montón de movimientos donde demasiados jóvenes encuentran un camino de fe y es mentira que estemos en decadencia!!

Claudia.